La enfermedad venció a la salud en Venezuela
El Diario Tricolor.- En la Venezuela de hoy, la salud ha dejado de ser un derecho fundamental para convertirse en un objeto de lujo inalcanzable. Lo que debería ser una garantía constitucional se ha transformado en un viacrucis de facturas, presupuestos en dólares y una espera que, para muchos, termina siendo fatal.
En el estado Zulia, el Hospital Universitario de Maracaibo, otrora referencia científica de la región, es hoy el epicentro de una realidad desgarradora. Para un paciente de Otorrinolaringología (ORL) que requiere una cirugía de laringe, el proceso no comienza en el quirófano, sino en una papelería. Resulta insólito que los familiares deban comprar, desde las hojas de papel para las listas, hasta el último insumo médico: agujas, soluciones y jeringas.
El costo de la «gratuidad»
La ironía de la salud gratuita se desvanece cuando el paciente se enfrenta al alquiler de equipos médicos. ¿Cómo se le explica a una familia de escasos recursos que debe pagar 450 dólares por el equipo necesario para una cirugía en un hospital público? El «Gigante Azul», como muchos le llaman con esperanza, parece hoy un gigante con pies de barro, cuyos quirófanos permanecen fuera de servicio bajo el eterno argumento de una «reprogramación» que nunca llega.

Esta parálisis institucional no es solo administrativa; es una sentencia de muerte silenciosa. En el área oncológica, la situación es aún más lúgubre. Los mismos especialistas, con la impotencia reflejada en el rostro, admiten que hay listas de espera que superan los 300 pacientes. Para una persona con cáncer, el tiempo no es oro; el tiempo es vida y se les está agotando entre pasillos fríos y respuestas vacías.
¿Dónde está la inversión?
A diario vemos en redes sociales anuncios de grandes equipamientos y reinauguraciones. Sin embargo, la realidad en las salas de espera cuenta otra historia:
Tomógrafos inoperativos. El Oncológico Humberto Fernández Morán y la Unidad de Medicina Nuclear mantienen sus equipos dañados.
Sin tomografías ni estudios de imagen, el diagnóstico temprano es una utopía.
Solidaridad como último recurso
Los estados de celulares están inundadas de «flyers» y campañas de recaudación donde los ciudadanos piden ayuda para quimioterapias, radioterapias o extirpaciones de tumores.
La solución no es compleja de entender, pero requiere voluntad política. Es imperativo que el hospital adquiera sus propios equipos en lugar de obligar al paciente a alquilarlos por sumas exorbitantes. Es necesario que el centro sea dotado de material de oficina básico para que el familiar no tenga que correr a un centro de copiado por una lista de insumos que el Estado debería proveer.
Exhortamos al gobernador, alcaldes, autoridades de salud y a la Presidenta (e) de la República a tomar cartas en este asunto. La salud en el Zulia no puede seguir siendo un privilegio de quienes tienen una entrada de dinero estable.
Los pacientes oncológicos no tienen el lujo de esperar una «reprogramación» más. La salud no puede seguir siendo aplastada por la desidia.
Articulista: Mirta Fernández.


