Editorial y Opinión

Desde mi Curul: El Sanador: herejía o mito

El Diario Tricolor.- Esta imagen circuló recientemente en las redes. Para unos pasó por alto, quizás para otros no. Esperé un tiempo prudente, pero no ví reacción. Hoy escribo mi apreciación.
Cabría preguntarse estamos ante «El Mesías del Marketing » y «la Geopolítica de la Fe»?.

La iconografía política ha dado un salto acrobático hacia lo «sagrado y lo obsceno», con la reciente y polémica imagen del Presidente Donald Trump. Ataviado con túnicas blancas y rojas, emulando, creo, a un Cristo sanador frente a un desahuciado. Los rayos que emanan de su figura no son solo luz: son un mensaje de poder providencial. Esta estética nos obliga a analizar, desde la teología religiosa y las corrientes iniciáticas, el papel de los líderes en los procesos de transiciones actuales, especialmente el de Venezuela. En el tablero venezolano, la transición no es solo política sino que va más allá, es una batalla de símbolos entre el Bien y el Mal.

Para el Catolicismo social, la imagen del sanador resuena con la caridad; para el Cristianismo evangélico, representa la unción del líder que viene a romper cadenas. Sin embargo, bajo la óptica de la Masonería, esta simbología de la luz y el orden, del Arquitecto del Universo, por eso frente al caos se sugiere una reconstrucción arquitectónica de la sociedad. El mensaje al mundo es que Venezuela no solo necesita un administrador, sino que va más allá, un «Arquitecto de la Libertad» con respaldo divino.

El Presidente Trump, al proyectarse como este «Sanador», envía una señal clara a las facciones en disputa: la política terrenal ha fallado y se requiere una intervención casi mística.
Mientras los católicos oran por una paz justa y los cristianos claman por Justicia Divina, la figura de Trump se erige como el eje donde convergen estas fuerzas para «sanar» a una nación vecina herida. En esta transición, el mensaje , podría ser contundente: el mal será expulsado no por diplomacia, sino por la autoridad de quien se siente ungido para restaurar el orden moral del Continente.

En el gran Teatro del Mundo, cuando los pueblos buscan en la política la sanación que solo pertenece al espíritu, corren el riesgo de olvidar que el verdadero milagro no reside en la mano que emite rayos, sino en la voluntad colectiva de una nación que decide levantarse de su propia cama de desahuciado. La Fe puede mover montañas, pero pienso que es la Ética Religiosa —esa brújula que comparten Cristianos, Católicos y Masones— la que debe guiar el cincel para esculpir una Libertad que no dependa de un solo hombre, sino de la luz eterna de la Justicia Social que solo el cielo puede dar. Porque al final, es el poder sagrado de Abba Dios, cuya verdad nos hará libres, y es el que verdaderamente nos sana con sus destellos.
Su sola Soberanía Divina, nos libera con su bendición de todo mal y peligro, tanto espiritual como físico.

Isaias43:11
«Yo, yo soy Jehová, y fuera de mi no hay quien salve«

Articulista: Dr. Mario Douglas Serrano Meoz.