Editorial y Opinión

Desde mi Curul: El Síndrome del Campanario en Venezuela

El Diario Tricolor.- En el polvoriento escenario de la política venezolana, la puesta en escena de Delcy Rodríguez no es más que una vieja táctica de distracción: el Síndrome del Campanario. Como en un pueblo fantasma del Lejano Oeste, nos quieren hacer mirar hacia lo alto de la torre para que no veamos quién está robando el banco por la puerta de atrás. Es la política de hacer ruido para ganar tiempo, una emboscada contra la libertad que encabeza María Corina Machado.

Como siempre les escribo tipo Western Gringo, para estar en la onda del «Catire».
Desde lo Bueno, lo Malo y lo Feo:

Lo Bueno: La resistencia inquebrantable de la oposición real. A pesar de los disparos de la censura y la persecución, el pueblo sigue esperando a la «Shériff» de la Democracia, manteniendo la mirada fija en el objetivo del cambio, sin dejarse amedrentar por los duelos amañados del régimen.

Lo Malo: La táctica dilatoria del oficialismo. Utilizan el campanario para anunciar diálogos estériles y promesas de humo. Mientras Delcy tañe las campanas, el cronómetro corre a favor de la dictadura, buscando desgastar a las fuerzas democráticas y asfixiar la esperanza popular mediante el agotamiento.

Lo Feo: El rostro del comunismo de Delsy Rodríguez y su combo rojo, rojito, aferrado al poder. Es esa bajeza de usar la estructura del Estado para anular al adversario, montando un espectáculo de leyes a la medida y trampas procesales. Ganando cada día más tiempo. Es el sucio juego de quien sabe que ha perdido la ley en la calle y solo le queda el revólver de la represión.

Como bien decía Winston Churchill. «Un apaciguador es aquel que alimenta a un cocodrilo con la esperanza de que sea el último en ser comido».
No hay tiempo que perder, el Pueblo venezolanodebe Seguir y venir unido, hasta el final«. Se que no ha sido fácil, lo sé, lo he vivido pero ya sabemos quiénes son y dónde están los forajidos y su estrategia.

Tenemos la palabra y la acción para «romper , lo que no está roto!!.»
Ojalá, no nos quedemos sordos, con el «Tañido de estas campanas.»

«Lee, estudia y escribe, que algo queda»

Articulista: Mario Douglas Serrano Meoz.