Editorial y Opinión

Desde Mi Curul:El calvario de la hipocresía

El Diario Tricolor.- La Semana Santa en nuestra tierra parece convertida en un guion previsible, un teatro de sombras donde la fe es el disfraz y la ambición el motor. No busco repetir fórmulas vacías, sino presentar: esa «Pantomima Sagrada» que protagonizan quienes, sintiéndose aun dueños del poder, pretenden redimir sus pecados con una sesión fotográfica?

Vemos a diferentes personas, recreando «El lavatorio de los pies«. Se agachan ante el pueblo solo porque hay una cámara encendida, fingiendo una humildad que se evapora apenas se apaga el flash. Es El Beso de Judas, vivido reciéntemente en Venezuela, en versión moderna, una traición envuelta en gesto de afecto, entregando al prójimo al olvido mientras todos ellos aseguran su cuota de pantalla. Son actos de bondad con fecha de vencimiento, pura publicidad que no alimenta al hambriento, ni consuela al afligido el resto del año.

Nuestra sociedad venezolana vive su propia agonía hacia El camino al Calvario, en esta transicion que pareciera eterna, aun cargando la cruz de una crisis que no es solo económica sino de esencia. ¿De qué valen las procesiones si seguimos siendo «Negros de Corazón», ignorantes del dolor de nuestra propia familia, y de nuestro propio pueblo? Nos llenamos la boca con Las Siete Palabras, entre otras, la de su verdadero perdón infinito: «Padre perdonalos porque no saben lo que hacen».

Nos olvidamos de una de la más importante: La verdad. Somos sepulcros blanqueados que visitamos los Siete (7) Templos buscando un perdón exprés, mientras en el fondo la única transición que se les ve muchos solo, y solo les importa bajo sus ligeras excepciónes es: el «El quítate tú para ponerme yo»*.

Si no hay un cambio real en el trato al prójimo y de respeto al venezolano, La Muerte, y la Resurrección , habrán sido otra promesa vacía.
En realidad: » Todo estará cumplido».En verdad, hubo una culminación de la Mision Redentera en la Tierra?. No habrá gloria, ni vida nueva mientras la solidaridad sea un recurso de marketing y no un latido constante.

De nada sirve que el domingo la piedra del sepulcro haya rodado y
«El que fue crucificado no esté allí, pues resucitó de entre los muertos«. El mensaje es que la Luz es más fuerte que la oscuridad y que la verdad prevalecerá sobre la mentira, incluso cuando parecen derrotada.

Hoy en día , parece que nuestro egoísmo, sigue sellando la tumba de la verdadera hermandad venezolana. Deberíamos apuntar, que nuestros símbolos religiosos dejen de ser adornos y que sean espejos que desnuden nuestra hipocresía, en especial de los que dirigen nuestra propia conducta social cotidiana.

Basta de Circo y de Hipocresía; creo que la Burocracia Celestial no puede esperar! .
Que crees tu?

Articulista: Mario Douglas Serrano.