Desde mi Curul: Los Vikingos: el fútbol como espejo del poder
El Diario Tricolor.- La reciente eliminación de los famosos Vikingos de Noruega, el gran equipo revelación, a manos de Inglaterra en este Mundial de 2026, nos deja una lección magistral que trasciende el rectángulo de juego. Ver a una potencia emergente, liderada por el fenómeno Erling Haaland, caer ante la jerarquía histórica de los ingleses, es un recordatorio de que el talento individual, por brillante que sea, es insuficiente sin la cohesión de un sistema consolidado.
En el tablero geopolítico, esta derrota es una metáfora precisa de lo que ocurre en las naciones que buscan una transición. Noruega representa hoy a esos liderazgos renovadores que enfrentan el statu quo. Sin embargo, el éxito no depende solo del delantero estrella; depende de un sistema donde cada pieza entiende su rol.
La política, al igual que el fútbol, es un juego de roles especializados. Hay políticos que, por temperamento y formación, solo son eficientes como Arqueros: su función es custodiar la integridad de la institución, resistiendo el asedio bajo los tres palos; visualizando todo el terreno y apoyando con su voz lo que otros no pueden ver en el campo; sin salir a destiempo del Arco que tapa.

Otros son Defensas natos, cuya labor es proteger al portero y contener los avances del rival, siendo el primer muro de contención ante la amenaza externa.
En cualquier equipo político, son indispensables los dos mediocampistas, el motor que articula la estrategia, equilibrando la retención de la pelota y el suministro de pases precisos a los delanteros, quienes encarnan el avance total, la audacia de vencer la defensa enemiga y marcar el gol: la concreción de las políticas públicas.Ojo, pero todos «echándole un camión» en el terreno.
Y el jugador 13 el público: es el gran simulador que en el campo de la política, nada arriesga, nada suda.No aporta al juego.No está en el terreno, en contacto directo. Es el gran jugador de la inercia.
«Sin hacer nada físico, ni intelectual, es en realidad el que hace la mejor jugada para el equipo contrario».
Venezuela necesita esta traspolación: un equipo donde la disciplina táctica esté por encima de cualquier figura providencial. Sin un orden de posiciones claro, la improvisación es la antesala del fracaso. Noruega perdió porque le faltó ese tejido colectivo. Como bien dijo Winston Churchill, el estratega que entendió la importancia de la organización frente al caos:
»El éxito no es el final, el fracaso no es fatal: es el valor para continuar lo que cuenta».
Dime cuál jugador eres tu en la política de rescate de Venezuela.?
Dios salve a Venezuela.
Articulista: Mario Douglas Serrano Meoz
cerranomario1901@gmail.com.


