Editorial y Opinión

VENEZUELA SOBRE FALLAS GEOLÓGICAS Y SIN CULTURA ANTISÍSMICA: Terremotos en el siglo XIX, XX y XXI:

El Diario Tricolor.- Venezuela está ubicada en una zona de alta complejidad tectónica, debido al contacto entre las placas del Caribe y la de América del Sur, por ello se han producido terremotos de alto impacto en el devenir histórico de nuestro país. Lamentablemente Venezuela no tiene cultura de prevención sísmica y no cuenta con una red pública de alarmas sonoras instaladas en las calles de las principales ciudades. La población depende casi exclusivamente de las alertas automáticas que Google envía a los teléfonos Android, las cuales, aunque útiles, no sustituyen una infraestructura de emergencia gubernamental coordinada.

He aquí un resumen de los terremotos que han azotado a nuestro país en los siglos XIX, XX y XXI. Desde 1812 Venezuela ha sido sacudida por alrededor de 25 sismos significativo o destructivo, concentrados principalmente en los tres sistemas de fallas del país: fallas de Boconó, en los Andes, falla de San Sebastián, ubicada en la Cordillera Central y la de El Pilar en el oriente de Venezuela. El 26 de marzo de 1812 se produjo un terremoto de gran magnitud de 7.1 a 7.7 que afectó Caracas, La Guaira, Mérida, El Tocuyo, San Felipe, dejando un saldo de 10 mil a 26 mil fallecidos. La destrucción total de este terremoto en un jueves Santo permitió la caída de la Primera República.

El 15 de julio de 1853 Cumaná estado Sucre y el Golfo de Cariaco son impactados con un sismo de 7.2 y 7.4 que destruyó la ciudad provocando un tsunami de 4 a 6 metros de altura, con un saldo de mil 100 muertos.

Es importante aclarar que en estos terremotos del siglo XIX, 1812 o 1853 el número de víctimas fatales varía mucho ante la falta de registros civiles exactos y por la propaganda política de la época. Los números de heridos en esos períodos rara vez fueron contabilizados de manera formal. En 1875, 18 de mayo, un terremoto de 6.8 y 7.4 deja una gran devastación en San Cristóbal , Lobatera y poblaciones vecinas, con un saldo de 461 a 2 mil víctimas. El 4 de noviembre de 1894 nuevamente los Andes se vio afectado, Mérida y Trujillo por un sismo catalogado como el más potente de la región, con un terremoto de 7.5 por lo que se cataloga como el gran terremoto de los Andes, con un saldo de 300 a 350 fallecidos.

En 1900, 29 de octubre, un terremoto de 7.6 y 8.0, con epicentro en el Litoral Central, San Narciso, que se sintió con fuerza en Caracas, agrietando casas e iglesias y provocó un leve tsunami con un saldo de 21 a 56 víctimas. El 17 de enero de 1929 Cumaná, estado Sucre, sufre un terremoto de 7.0 con destrucción masiva de viviendas debidos a un tsunami asociado al sismo dejando un saldo de 800 a 1600 fallecidos. 1950, 3 de agosto, El Tocuyo estado Lara, es impactado por un sismo de 6.3 que destruyó el 80 por ciento de la infraestructura colonial y dejó un saldo 8 a 15 víctimas mortales y más de 80 heridos. En 1967, 29 de julio, Caracas y el Litoral Central, La Guaira, fueron impactados por un terremoto de 6.5 a 6.7 que produjo el colapso de varios edificios modernos en Altamira y Los Palos Grandes, con un saldo de 240 a 300 fallecidos y mil 500 heridos. El 9 de julio de 1997 en Cariaco y Cumaná, estado Sucre, sufren un sismo de 6.9 con 73 víctimas mortales y más de 520 heridos y destruyendo escuelas y edificios por completo, por la falla de El Pilar. En 2018, 21 de agosto, un terremoto de 7.3 con epicentro de Yaguaraparo, estado Sucre, sacudiendo duramente el este del país y Caracas, dado su gran profundidad no hubo víctimas, pero sí produjo daños estructurales muy visibles, como la inclinación del Centro Confinanzas Torre de David o Torre de David en la capital.

En 2026, 24 de junio, sismos registrados recientemente en el occidente del país (región de Yumare/eje costero), reactivaron las alertas nacionales sobre la necesidad de protocolos de rescate modernos y el despliegue urgente de maquinaria pesada. De acuerdo al último balance oficial el número de fallecidos estaría llegando a las 2 mil 295 personas y 11.571 heridos. El gobierno venezolano ha reconocido formalmente que la cifra se cuenta «por miles», sin fijar un número exacto y cerrado debido a la complejidad de las labores de remoción de escombros. Sin embargo, instancias y bases de datos coordinados internacionalmente, como las estimaciones compartidas por la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), señalan que más de 50.000 personas continúan desaparecidas. Son cifras que podrían elevarse dramáticamente, cuando aún continúan las labores de búsqueda para lo cual hay desplegados miles de brigadistas nacionales y delegaciones internacionales varios de países solidarios, que continúan trabajando a contrarreloj en las zonas de desastre.

Los expertos aseguran que los terremotos van a seguir ocurriendo, pero la vulnerabilidad y la lenta respuesta actual son el resultado directo de la fragilidad económica e institucional en la que un régimen inoperante e inepto, que ha perdido el rumbo en cuanto dar respuesta oportuna. Es la gran oportunidad de aprender de una tragedia que nos unió a todos los venezolanos, desde cada rincón del país, así como la diáspora que manifestaron su solidaridad y empatía para ayudar a aquellos que sufren en carne propia tan dolorosa tragedia. Dios bendiga a Venezuela, que resurgirá de esta tragedia como el ave fénix, con instituciones fortalecidas y que den respuesta oportuna, pero lo más importante es que nazca una cultura
preventiva, donde la infraestructura tenga los estándares internacionales antisísmicos.

Articulista: Lcdo. Donnys J Carrasco

CNP-COL 6926