“Lula invitó a Colombia, México y Uruguay a la Cumbre de los BRICS en Brasil, y Venezuela quedó fuera. ¿Qué pasará ahora?”
El Diario Tricolor.- A pesar del baile de cumbia del presidente Nicolás Maduro al presidente Lula en los últimos meses, este no comió finta y lo hizo otra vez, Venezuela quedó como la guayabera… por fuera. Que irá decir ahora el Gobierno de Nicolás Maduro y sus voceros, tendrán que reinventarse un nuevo cuento sobre este tema.
El 1 de marzo de 2025, durante la toma de posesión del presidente uruguayo Yamandú Orsi en Montevideo, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva anunció que invitó a Colombia, México y Uruguay a participar en la próxima Cumbre de los BRICS, que se celebrará en Río de Janeiro en julio de 2025. Esta invitación se enmarca en el rol de Brasil como presidente del bloque en 2025 y su intención de fomentar el multilateralismo y el comercio internacional, incluyendo a países que no son miembros plenos pero que pueden enriquecer el debate. Sin embargo, la ausencia de Venezuela en esta lista ha generado interrogantes, especialmente tras el veto brasileño al ingreso de Caracas como país socio en la Cumbre de Kazán de octubre de 2024.
¿Por qué Venezuela quedó fuera?
La exclusión de Venezuela no es un hecho aislado. En 2024, Brasil bloqueó su ingreso a los BRICS como país asociado, argumentando una “pérdida de confianza” tras las elecciones venezolanas del 28 de julio de 2024. Nicolás Maduro prometió a Lula y a su enviado Celso Amorim mostrar las actas electorales para validar su victoria, pero nunca las presentó, mientras la oposición publicó evidencias que sugerían un triunfo de Edmundo González. Este incumplimiento tensó las relaciones entre Brasilia y Caracas, llevando a Lula a priorizar la credibilidad internacional de Brasil y los BRICS sobre la solidaridad histórica con Venezuela.
La decisión de no invitar a Maduro a la cumbre de 2025 en Brasil refuerza esta postura y marca un distanciamiento significativo entre ambos países.
¿Qué pasará ahora con Venezuela?
El destino de Venezuela tras quedar fuera de esta dinámica en los BRICS dependerá de varios factores:
- Aislamiento regional creciente: La no invitación de Lula, junto al veto previo, sugiere que Venezuela está perdiendo apoyo, incluso entre gobiernos progresistas de América Latina. Aunque Colombia, bajo Gustavo Petro, mantiene una postura más conciliadora, la izquierda latinoamericana —como Chile con Gabriel Boric o Brasil con Lula— parece alejarse del modelo de Maduro. Esto podría limitar las opciones de Caracas para integrarse en iniciativas regionales o globales lideradas por Brasil.
- Dependencia de aliados extra-regionales: Sin el respaldo de los BRICS como bloque, Venezuela seguirá apoyándose en Rusia y China, sus principales socios estratégicos. En Kazán, Putin expresó su apoyo a Maduro, y ambos países han fortalecido lazos en energía, tecnología y comercio. Sin embargo, esta dependencia podría hacer que Venezuela quede relegada a un rol secundario en la geopolítica, sin el peso que una membresía o asociación con los BRICS podría ofrecerle.
- Impacto económico y comercial: La exclusión de la Cumbre de Río significa que Venezuela no participará en las discusiones sobre comercio y multilateralismo que Lula busca impulsar. Esto podría retrasar su acceso a mercados emergentes como India o a proyectos de inversión del bloque, agravando su aislamiento económico en un momento en que las sanciones occidentales ya limitan su capacidad de maniobra.
- Respuesta interna de Maduro: El gobierno venezolano ha reaccionado con dureza a estas decisiones. Tras el veto de 2024, Maduro calificó la acción de Brasil como una “agresión” y apuntó al Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño, evitando criticar directamente a Lula. Es probable que Caracas busque capitalizar este rechazo para reforzar su narrativa antiimperialista y justificar su alianza con potencias como Rusia, mientras intenta acuerdos bilaterales con países no alineados con Occidente.
Perspectiva a futuro Para Colombia, México y Uruguay
La invitación de Lula representa una oportunidad de dialogar con un bloque que agrupa casi la mitad de la población mundial y una porción significativa del PIB global. Estos países podrían beneficiarse de una mayor integración comercial y política sin comprometerse como miembros plenos. Para Venezuela, en cambio, el panorama es menos alentador. Su exclusión de la Cumbre de los BRICS en Brasil podría consolidar su aislamiento en América Latina, empujándola a depender aún más de socios lejanos y reduciendo su influencia en la región.
En resumen, mientras Colombia, México y Uruguay podrían ganar un espacio en la discusión global, Venezuela enfrenta un futuro de incertidumbre, con un comercio limitado por su falta de acceso al bloque y una posición geopolítica debilitada. El veto de Lula no cierra del todo la puerta a Caracas —los BRICS podrían reconsiderar su ingreso en el futuro si hay consenso—, pero por ahora, Maduro deberá buscar alternativas fuera del ámbito latinoamericano para contrarrestar este revés.
Fernando Colmenares CNP Zulia 15.823 Periodista CEO El Diario Tricolor


