El Legado de San Antonio: Un Rincón de Padua en Ciudad Ojeda
El Diario Tricolor.- En el corazón del casco central de Ciudad Ojeda, específicamente en la calle que hoy lleva el nombre del santo, se erige un símbolo de devoción que ha desafiado el paso del tiempo. La Capilla de San Antonio, construida en 1956, no nació de un plan urbanístico, sino del corazón y la «profunda fe cristiana» del señor Pasquale Vitale.

Lo que hace especial a este recinto es su origen trasatlántico. La imagen de San Antonio que resguardaba inicialmente no era una réplica cualquiera; fue traída directamente desde Padua, Italia, conectando las tradiciones del viejo continente con la tierra petrolera que recibió a tantos inmigrantes con los brazos abiertos a mediados del siglo XX.
Inaugurada en una época de pleno crecimiento para la ciudad, la capilla se convirtió rápidamente en un punto de referencia espiritual. La placa que hoy adorna su fachada, fechada en diciembre de 1989, sirve como recordatorio para las nuevas generaciones de que la identidad de Ciudad Ojeda está forjada por hombres y mujeres que, como Vitale, sembraron sus raíces y sus creencias en este suelo.

Hoy, la capilla sigue siendo un emblema cultural de la herencia ítalo-venezolana y un recordatorio de la historia local y del esfuerzo individual puesto al servicio de la comunidad. Pasar frente a la Capilla de San Antonio es detenerse un momento para reconocer que las ciudades no solo se construyen con concreto, sino con la fe y las historias de quienes soñaron con un futuro mejor.
Articulista: Francisco kiko Chávez.
Cronista del Municipio Lagunillas.


