Editorial y Opinión

Desde mi Curul: Feliz Año mi gente. Feliz Año Nuevo Venezuela. Gracias Abba.

El Díario Tricolor.- Hoy, desde este espacio que ha sido mi trinchera de pensamiento, por ahora desde mi Quito querido, escribo con la «pluma mojada» en nostalgia pero con el pulso firme.
Despido el 2025, un año de lucha feroz y crecimiento silencioso. Debo confesarlo: como muchos, no morí fuera de tu luz Venezuela. No me quedé mendigando patria en suelo ajeno; al contrario, me hice más fuerte, incluso con el alma rota y el equipaje lleno de ausencias.

Me duele el pecho al no poder abrazarte. Lloro tu distancia mientras mis pies extrañan el salitre del mar Caribe y mis ojos buscan, en horizontes extraños, la silueta protectora de mi Ávila y la vibrante Caracas donde me formé.

Extraño el calor de mi Lago de Maracaibo, la majestuosidad de su puente sobre el lago y la picardía de mi Isla de Margarita, con sus inolvidables «hijos del diablo». Siento el frío sanador de los páramos de mi «Gochilanda» querida, donde aprendí a amar la nobleza de su gente, y añoro los crepúsculos de Barquisimeto, esa ciudad de gente decente y atardeceres que parecen pintados por Dios.

Gracias Abba. Gracias Padre por las bendiciones en medio de la diáspora. Hoy mi familia, como muchas, está dispersa por el mundo, pero unida por un mismo hilo invisible de amor. Cierro este año agradecido por los logros en tierras extrañas, donde me tocó «izar una bandera distinta» la cual honré y respeté, pero sin olvidar nunca que mis raíces tienen nombre de Libertad y de un Gloria al Bravo Pueblo que el yugo lanzará.

Entro al 2026 con una convicción inquebrantable: de la mano de Dios que este será el año en que la distancia deje de robarnos los besos y los abrazos. Tengo el corazón sembrado en la esperanza del regreso, en el calor del hogar natural que nos espera, porque aunque estemos lejos, Dios es bueno siempre y siempre Dios es bueno.

¡Feliz Año Nuevo 2026 a la gran cantidad de mis héroes anónimos de nuestra diaspora en todo el globo terraqueo, mi admiración, mi gran reconocimiento por su constancia, su lucha y su valor arriesgado por la Patria Libre.

¡Feliz Año, mi amada Venezuela!

Lee, estudia y escribe que algo queda.
Construye siempre y ama a tu prójimo como a ti mismo.
Dios te bendiga.

El columnista Mario Douglas Serrano Meoz