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Condenan a cadena perpetua al «Doctor Muerte» que envenenó a decenas de pacientes en Francia

El caso es considerado uno de los más graves de negligencia médica en la historia reciente del país. Según determinó la justicia, el sentenciado introdujo deliberadamente sustancias químicas altamente peligrosas —como cloruro de potasio o adrenalina— en las bolsas de suero utilizadas durante intervenciones quirúrgicas

El Díario Tricolor.- Un tribunal francés condenó a cadena perpetua al anestesiólogo Frédéric Péchier, de 53 años, tras hallarlo culpable de haber envenenado de forma intencional a 30 pacientes, 12 de los cuales murieron. El fallo fue emitido al término de un juicio que se prolongó durante cuatro meses en la ciudad de Besançon, al este de Francia.

El caso es considerado uno de los más graves de negligencia médica en la historia reciente del país. Según determinó la justicia, Péchier introdujo deliberadamente sustancias químicas altamente peligrosas —como cloruro de potasio o adrenalina— en las bolsas de suero utilizadas durante intervenciones quirúrgicas, informa BBC Mundo.

Las víctimas tenían edades comprendidas entre los 4 y los 89 años. El paciente más joven, un niño de cuatro años, sobrevivió a dos paros cardíacos durante una operación rutinaria de amígdalas en 2016.

Durante el juicio, la Fiscalía describió a Péchier como “el Doctor Muerte”, al señalar que “convirtió esta clínica en un cementerio” y acusarlo de avergonzar a la profesión médica. Los productos químicos añadidos provocaban paros cardíacos o hemorragias graves, obligando a realizar maniobras de emergencia en quirófano.

De acuerdo con la acusación, Péchier solía intervenir posteriormente para revertir las complicaciones que él mismo había causado, presentándose ante colegas y pacientes como un salvador. Sin embargo, en al menos 12 casos no pudo actuar a tiempo o no estuvo presente, lo que derivó en la muerte de los pacientes.

La Fiscalía sostuvo que el anestesiólogo actuó movido por el deseo de desacreditar a otros colegas con los que mantenía conflictos personales. Aunque no era el anestesiólogo principal en la mayoría de las cirugías, se le acusó de llegar temprano a las clínicas para manipular las bolsas de suero antes de las operaciones.

El inicio de la investigación se remonta a 2017, cuando se detectó una concentración anormalmente alta de cloruro de potasio en la bolsa de infusión de una paciente que sufrió un infarto durante una cirugía de espalda. A partir de allí, los investigadores identificaron un patrón de “eventos adversos graves” en la clínica privada Saint-Vincent de Besançon.

Mientras que la media nacional de infartos fatales bajo anestesia era de uno por cada 100.000 procedimientos, en esa clínica la cifra era más de seis veces superior. Además, los incidentes disminuían cuando Péchier se ausentaba para trabajar en otros centros y reaparecían a su regreso. Tras su inhabilitación profesional en 2017, las anomalías cesaron.

La primera víctima conocida fue Sandra Simard, de 36 años, quien sufrió un paro cardíaco durante una cirugía de columna y sobrevivió gracias a una intervención de emergencia, aunque quedó en coma. Los análisis posteriores revelaron niveles de potasio hasta 100 veces superiores a los normales en su suero.

Durante el proceso judicial, Péchier se declaró inocente y afirmó haber respetado siempre el juramento hipocrático. Si bien llegó a admitir que debía existir un envenenador en la clínica, negó ser el responsable. Sus abogados alegaron la falta de pruebas directas, aunque el tribunal consideró inconsistentes sus declaraciones.

El anestesiólogo, hijo de dos médicos, fue descrito por un psicólogo forense como una personalidad con doble faceta, comparable al “doctor Jekyll y Mister Hyde”. Intentó suicidarse en 2014 y nuevamente en 2021. Padre divorciado de tres hijos, aseguró antes del veredicto que su principal preocupación era proteger a su familia.

La sentencia establece un mínimo de 22 años de prisión efectiva. Péchier, que permaneció en libertad durante el juicio, dispone de 10 días para apelar, lo que abriría la puerta a un segundo proceso judicial.

Para las víctimas y sus familias, el fallo marca el cierre de una larga etapa de dolor. “Es el fin de una pesadilla”, afirmó Sandra Simard tras conocer la condena. Otro sobreviviente, Jean-Claude Gandon, expresó que ahora podrán “tener una Navidad más tranquila”.

Fuente: Versión Final.