Secuestro virtual: tres personas caen en una trampa y sus familiares pagan $5.000
Tres personas fueron víctimas de un secuestro virtual en Anzoátegui tras ser aisladas bajo amenazas psicológicas, lo que llevó a sus familiares a pagar $5.000 creyendo que estaban cautivas. En estos casos el director del Cicpc, Douglas Rico, recomendó mantenerse alerta y no caer en estas redes de manipulación
El Diario Tricolor.- No hubo hombres armados ni una víctima encerrada en un cautiverio real. Hubo algo más difícil de detectar: una llamada, amenazas y una historia construida para provocar pánico.
Dos veterinarios y un taxista terminaron internados en una zona boscosa de San Tomé, estado Anzoátegui, luego de atender lo que creían que era un servicio veterinario a domicilio. Del otro lado del teléfono, delincuentes les hicieron creer que estaban siendo vigilados y les ordenaron apagar sus celulares. Mientras ellos permanecían incomunicados, sus familiares recibían las amenazas.
La presión funcionó. Los delincuentes consiguieron que los parientes entregaran $5.000 en divisas digitales bajo la creencia de que sus seres queridos estaban secuestrados. Pero no lo estaban.
La Policía Nacional Bolivariana (PNB) logró ubicarlos mediante el rastreo GPS en una zona boscosa y comprobó que nunca habían estado bajo cautiverio físico ni habían sido rodeados por hombres armados. Habían sido víctimas de una modalidad conocida como secuestro virtual, en la que el delincuente convierte una llamada telefónica en una escena de terror.
Una alerta ante el aumento de casos
Ante esta modalidad delictiva, el comisario Douglas Rico, director nacional del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), alertó a la ciudadanía sobre los llamados secuestros virtuales y pidió mantenerse atentos ante llamadas en las que delincuentes simulan tener retenido a un familiar para exigir dinero de manera inmediata.
Rico recomendó no dejarse llevar por el pánico ante gritos, amenazas o supuestas pruebas de que un familiar está en peligro. La principal medida, señaló, es cortar la comunicación y verificar directamente con la persona presuntamente retenida o con alguien de su entorno.
El jefe policial también llamó a no suministrar nombres de familiares, direcciones u otros datos personales que puedan ser utilizados por los delincuentes para hacer más creíble la historia.
Entre las recomendaciones difundidas por el Cicpc está además establecer una palabra clave familiar para comprobar la identidad de una persona en caso de una emergencia real.
La institución también advierte sobre llamadas provenientes de números internacionales en las que se solicitan servicios o se intenta establecer contacto con comercios. Ante una situación sospechosa, recomienda verificar la identidad del solicitante por vías independientes.
“Pídale que lo haga de un número nacional y si desconfía, que se apersone hasta su comercio”, señaló Rico.
El teléfono como arma
La modalidad depende, precisamente, de que la víctima no tenga tiempo para pensar. Los delincuentes pueden utilizar números internacionales, hacerse pasar por prestadores de servicios y conseguir que sus víctimas se desplacen hasta determinados lugares.
Una vez allí, mediante amenazas y manipulación psicológica, les hacen creer que están siendo observadas o vigiladas. El objetivo es aislarlas.
En el caso de San Tomé, los afectados recibieron instrucciones para internarse en una zona boscosa, entregar los números de contacto de sus familiares y mantener sus teléfonos apagados. Esa incomunicación permitió que, simultáneamente, sus parientes fueran sometidos a la otra parte de la operación: la extorsión.
Mientras las tres víctimas estaban convencidas de que podían estar bajo vigilancia, sus familiares creían que enfrentaban un secuestro real. Y pagaron.
La alerta del Cicpc apunta precisamente a romper esa cadena: ante una llamada de este tipo, primero hay que verificar y después actuar.
No entregar dinero, no revelar información personal y no acudir a un lugar indicado por desconocidos forman parte de las recomendaciones de las autoridades.
“¿Eres o fuiste víctima de este delito? Te invitamos a no guardar silencio. Acude inmediatamente a la sede del Cicpc más cercana o dirígete a las oficinas de la División Contra Extorsión o la División Contra Secuestro, para formular tu denuncia. Contamos con personal capacitado para brindarte atención e investigación oportuna”, destacó Rico.
El caso de San Tomé deja una advertencia. Un delincuente no necesariamente necesita tener a una persona secuestrada para conseguir dinero. A veces, basta con convencer a alguien de que sí lo está.
Fuente: El Pitazo.


