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Desplome del riesgo país aumenta posibilidades de recuperar a Venezuela

En enero de 2025 se ubicaba en 23.452 puntos y en enero la caída llegó a los 8973. La caída del indicador funciona como un semáforo que pasa de rojo a amarillo y envía una señal a las empresas extranjeras de que el escenario de país desastre está terminando, reseñan José Manuel Puente, profesor titular del IESA y asociado de IE-University (Madrid) e Isabel Jiménez Enríquez, economista, estudiante de la maestría en Gerencia Pública del IESA. “Esto puede atraer capitales frescos, no solo para comprar bonos, sino para reactivar sectores reales como la energía, la manufactura y el turismo”, aseguran

El Diario Tricolor.- En el informe El riesgo país de Venezuela: el mercado no se mueve solo por noticias, difundido por la web Debates IESA, José Manuel Puente, profesor titular del IESA y asociado de IE-University (Madrid) e Isabel Jiménez Enríquez, economista, estudiante de la maestría en Gerencia Pública del IESA, analizan el desplome de este importante indicador para la economía de los países.

Puente y Jiménez explican que Venezuela llegó a tener un diferencial astronómico de riesgo país por tres razones: impago masivo, colapso petrolero y aislamiento financiero, y añaden que el riesgo país pasó de la inviabilidad financiera a una corrección drástica en el último año. “El desplome del indicador no es un premio a la gestión económica pasada, sino una apuesta por el futuro del mundo financiero”, advierten.

Riesgo país de Venezuela se dispara: es el más alto de los emergentes

En el artículo los investigadores del IESA analizan la historia financiera de Venezuela en tiempos recientes. Según sus datos más recientes, el riesgo país de Venezuela pasó de magnitudes que rozaban la inviabilidad financiera a una corrección drástica en el último año. Detallan, por ejemplo, que en febrero de 2022, el indicador EMBI+ Venezuela ostentaba el triste récord del mayor riesgo país del planeta: un máximo histórico de 56.870 puntos básicos, que dejaba muy atrás a naciones en guerra.

Sin embargo, en el último año se generó un fenómeno financiero tan abrupto como la propia crisis venezolana: una caída vertiginosa del indicador a 8973 puntos, al cierre del mes de enero de 2026.

Aunque sigue siendo alta para estándares globales, esta cifra significa una reducción a menos de una sexta parte de su pico máximo, en un país donde el ciudadano común lidia con una gran inflación y servicios públicos precarios”, resaltan.

Venezuela llegó a tener un diferencial astronómico de riesgo país por tres razones: impago masivo, colapso petrolero y aislamiento financiero. Puente y Jiménez están conscientes de que esta mejora puede parecer ajena, pero es el primer síntoma de un cambio estructural en las expectativas sobre el futuro de la nación. ¿Qué causó el desplome? ¿Cómo se traduce esto en la economía real de la gente?

¿Riesgo país y por qué en la estratósfera?

Para entender la caída, explican, primero hay que recordar la subida. El riesgo país —medido con el índice de bonos de mercados emergentes (EMBI+) del banco de inversión JP Morgan & Chase— es esencialmente la prima de miedo que representa la diferencia (spread) entre lo que paga un bono del Tesoro de Estados Unidos (que se considera exento de riesgo) y lo que debe pagar un bono venezolano para que alguien quiera comprarlo.

En ese sentido, recuerdan que Venezuela llegó a tener un diferencial astronómico por tres razones fundamentales: Impago masivo, esto porque el Estado dejó de pagar capital e intereses de su deuda externa en 2017; colapso petrolero, debido a la disminución progresiva y sostenida de la producción de PDVSA; y aislamiento financiero, pues sanciones secundarias hacían que los bonos venezolanos fueran considerados tóxicos en las carteras globales y prohibían su negociación en mercados clave.

El análisis de la serie histórica, difundido en el informe de los investigadores, revela que la volatilidad no es aleatoria. Tras mantenerse sobre los 20.000 y 30.000 puntos durante gran parte del período 2020-2024, el punto de inflexión definitivo comenzó en 2025.