Hija de María Corina Machado dio emotivo discurso al recibir Premio Nobel de la paz en Oslo
El Diario Tricolor.- La hija de María Corina Machado recibe en nombre de su madre el premio Nobel de la Paz: «El mundo presenciará pronto el regreso de los nuestros a casa. Y yo estaré allí para recibirles»
Centenares de venezolanos celebran en Oslo el Prmeio Nobel de la Paz a María Corina Machado, que mañana dará una rueda de prensa en Oslo.
El emocionante discurso de María Corina Machado en voz de su hija para recoger el Nobel de la Paz
María Corina Machado, antes de la ceremonia del premio Nobel de la Paz: «Estaré en Oslo, estoy de camino. Nos veremos pronto».
María Corina Machado no ha llegado a tiempo a Oslo para recibir el Premio Nobel de la Paz en el ayuntamiento de la capital. Pero sus palabras han sido expresadas a través de su hija Ana Corina Sosa, quien ha tenido la responsabilidad de leer el discurso de aceptación del reconocimiento.

«Mi mamá no está aquí para ser parte de esta ceremonia, pero mi mamá nunca quiebra sus promesas y esa es la razón por la que celebro en mi corazón que, en tan sólo unas horas, nos reencontraremos con ella en Oslo después de 16 meses. No veo el momento de verla, abrazarla y besarla después de dos años», han sido las primeras palabras de la primogénita de la líder venezolana. Después de dejar claro que su madre regresará a Venezuela, Ana Corina ha leído el discurso escrito por María Corina Machado.
La galardonada ha empezado, con la voz de su hija, por hacer un repaso por toda la historia de Venezuela hasta llegar al declive económico y social del país en manos del chavismo. «El régimen se propuso dividirnos: por nuestras ideas, por raza, por origen, por la forma de vida. Quisieron que los venezolanos desconfiáramos unos de otros, que nos calláramos, que nos viéramos como enemigos. Nos asfixiaron, nos encarcelaron, nos mataron, nos empujaron al exilio».
De la misma forma, ha resaltado los intentos por superar esa realidad: «Diálogos traicionados, protestas multitudinarias reprimidas, elecciones manipuladas» y ha recordado que incluso «la esperanza se derrumbó, y con ella se fue apagando la fe en que algo pudiera cambiar. La posibilidad de un cambio se volvió una ingenuidad o una locura».
Ana Corina ha continuado destacando todas las hazañas del movimiento cívico venezolano para demostrar unos resultados justos en medio de unas elecciones manipuladas. «Edmundo González Urrutia, un diplomático sereno y valiente, dio un paso al frente. El régimen creyó que no representaba una amenaza. Subestimaron la determinación de millones de ciudadanos».
A su vez, ha recordado esa gesta del 28 de julio de 2024: «Seiscientos mil voluntarios en 30.000 centros de votación, aplicaciones para escanear códigos QR, plataformas digitales y centros de llamadas desde la diáspora. Desplegamos escáneres, antenas de Starlink y computadoras escondidas en camiones de frutas para llegar a los rincones más remotos del país». Todo ello fue lo que demostró la victoria de Edmundo González con casi el 70% de los votos.
Machado, mediante su hija, ha recordado la represión acrecentada por el chavismo tras las elecciones. Esa misma que la obligó a permanecer escondida. «Durante estos 16 meses en la clandestinidad hemos construido nuevas redes de presión cívica y de desobediencia disciplinada, preparándonos para una transición ordenada hacia la democracia. Así llegamos hasta el día de hoy, en el que resuena el clamor de millones de venezolanos que ya sienten cercana su libertad».
En su discurso de aceptación, la venezolana ha resaltado el significado de su galardón: «Le recuerda al mundo que la democracia es esencial para la paz. Y lo más importante, el principal aprendizaje que los venezolanos podemos compartir con el mundo es la lección forjada a través de este largo y difícil camino: si queremos tener democracia, debemos estar dispuestos a luchar por la libertad».
Con el entusiasmo y optimismo que caracterizan a la líder venezolana de 58 años, ha enviado un mensaje esperanzador a sus compatriotas y al mundo: «Venezuela volverá a respirar. Abriremos las puertas de las cárceles y veremos salir el sol a miles de inocentes que fueron encarcelados injustamente, abrazados al fin por quienes nunca dejaron de luchar por ellos. Veremos a las abuelas sentar a sus nietos en sus piernas para contarles historias, no de héroes lejanos, sino del valor de sus propios padres. Veremos a nuestros estudiantes debatir con pasión, sin miedo, con sus voces al fin libres. Volveremos a abrazarnos, a enamorarnos, a oír nuestras calles llenas de risas y de música».
«Mis queridos venezolanos, el mundo ha quedado maravillado por lo que hemos logrado. Y pronto presenciará una de las imágenes más conmovedoras de nuestro tiempo: el regreso de los nuestros a casa. Yo estaré allí, nuevamente, en el puente Simón Bolívar, en la frontera con Colombia, donde una vez lloré entre los miles que se iban, para recibirlos de vuelta a la vida luminosa que nos espera».
Fuente: El Mundo/


